Nara y la espiritualidad en Japón
- Carla Pascual
- 9 ago 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 14 ago
Templos, ciervos silvestres y casas tradicionales te esperan en la ciudad que fue capital de Japón
Luego de practicar meditación budista desde hace mĆ”s de 15 aƱos, me emociona visitar el Parque de Nara. Ćl acoge varios de los templos budistas y sintoĆstas mĆ”s importantes de Japón, construidos cuando Nara fue su capital polĆtica a partir del aƱo 710. En 784, la capital polĆtica fue transferida a Kioto, pero Nara permaneció como centro religioso al que acudĆan las familias imperiales y la nobleza. La puedes visitar en un paseo de dĆa al tomar el tren express de Japan Rail desde Kioto.
Kohfuku-ji y el budismo
El complejo de templos budistas Kohfuku-ji es uno de los mĆ”s antiguos y famosos en Japón, pues fue el templo familiar del clan aristócrata mĆ”s poderoso en la historia de la isla, el Fujiwara. Es el primer conjunto al que arribas al caminar de la estación de tren al Parque de Nara. Toma unos quince minutos si no te distraes con las tiendas de artesanĆas y souvenirs, lo cual es difĆcil. De entre los tres templos dorados, dos pagodas, dos pequeƱos halls circulares y la sala de exhibiciones Tesoros Nacionales, se impone ante mĆ el Templo Dorado Central por su gran tamaƱo y fina reconstrucción.

La gran mayorĆa de los templos y castillos en Japón han sido reconstruidos en algĆŗn momento. Son de madera y presa fĆ”cil de incendios naturales o provocados en guerras.Ā El Templo Dorado Central se ha quemado siete veces desde su nacimiento en el aƱo 710. Sus ruinas tuvieron que ser demolidas en el 2000 y la versión actual fue consagrada en 2018 con una serie de rituales. Es un ejemplo del arduo trabajo de investigación en imĆ”genes, documentos y otros archivos para viajar al pasado, tratar de conocer cómo eran estos inmuebles y devolverles la vida lo mĆ”s apegado posible a su versión original.
En el interior del Templo Dorado Central, me envolvió el ambiente de luz dorada, reflejo de las velas y linternas encendidas en las figuras del Buda de ese color. Sentà como si él me iluminara con sus enseñanzas sobre la impermanencia y el desapego que he aprendido. Su semblante sereno me dice que aplicar estas enseñanzas es una labor cotidiana.
Kohfuku-ji es sede de la escuela budista HossÅ, introducida en Japón en el aƱo 735[i]Ā y que sostiene que todos los fenómenos son proyecciones creadas por la mente de quien los experimenta.
El budismo se originó en la India en el siglo IV A.C. y es atribuido a Siddhartha Gautama. Sus enseƱanzas y discursos fueron documentados en los sutras.Ā El Buda no es una figura divinaĀ y existen órdenes y monjes de ambos gĆ©neros, mas no una institución central. El budismo se expandió al noreste de Asia a lo largo de China y el reino coreano de Baekje hasta introducirse en Japón en el aƱo 538. Otras sectas fueron llegando desde China a la isla posteriormente, pues Japón tiene siglos adoptando ideas, tĆ©cnicas y avances cientĆficos provenientes de ella y de la penĆnsula de Corea. Desde luego, surgieron escuelas y nuevas corrientes en Japón, como Tendai, Shingon y Zen.

El budismo recibió apoyo de los gobernantes nipones a lo largo de la historia, ha convivido con el sintoĆsmo, indĆgena de Japón, y se influyeron mutuamente. Durante el imperio Meiji (1868-1912) el budismo fue oprimido para erigir al sintoĆsmo como la doctrina nacional e incluso se buscó la separación de ambas. ĀæHas oĆdo hablar del sintoĆsmo?
Kasuga-taisha y el sintoĆsmo
El ambiente espiritual continĆŗa rumbo al atractivo e importante santuario Kasuga-taisha, fundado en el aƱo 760Ā tambiĆ©n como recinto religioso del poderoso clan Fujiwara. Pertenece al sintoĆsmoĀ y se ubica al pie del monte Mikasa, a unos 30 minutos a pie de Kohfuku-ji, si los ciervos que viven en el camino ascendente al santuario no te distraen. Tocarlos, tomar fotos y darles de comer galletas especiales que estĆ”n a la venta, son algunas de las tentaciones con estos ciervos mensajeros de los dioses. ĀæCrees que alguno tendrĆa un mensaje para ti?
Las columnas del templo principal pintados de color naranja y adornado con cientos de linternas de bronce te seducen la vista. Me traje la luz del Buda del Templo Dorado Central y me imagino que enciende las linternas, como se hace durante los festivales. Cada diciembre desde hace 900 años, se realiza el festival Kasuga Wakamiya Onmatsuri, al cual asisten delegados del Emperador. Los artesanos se dan a la tarea de tallar en madera las muñecas Nara Ningyo y pintarlas con los colores de su elección. Ellas adornan los altares y los sombreros floreados de los bailarines de danzas ritualistas, cuyo objetivo era contrarrestar hambrunas y epidemias causadas por desastres naturales[i]. Actualmente, al menos 10 tipos de muñecas artesanales subsisten en Japón.

El sintoĆsmo no es una religión, sino una colección de creencias nativas y mitologĆa, cuyos primeros registros se ubican en el siglo VIII. Se basa en la creencia de kami, que son deidades y espĆritus que habitan tanto lo animado como lo inanimado, por ejemplo, los elementos, fuerzas y paisajes naturales, como montaƱas y lagos. Los kami pueden realizar acciones benignas o malignas, por lo que los creyentes buscan mantener una relación armónica con ellos.
El sintoĆsmo no cuenta con una doctrina Ć©tica codificada ni con una institución central. Los monjes son mayoritariamente hombres y se encargan de la sustentabilidad financiera de sus templos a travĆ©s de la venta de souvenirs y amuletos, como el ema. Estos son tablillas rectangulares de madera que los creyentes y visitantes compran en los templos y donde escriben algĆŗn deseo para dejar colgada ahĆ y recibir buena vibra por parte del kamiĀ adorado en el templo. En aƱo nuevo, los monjes las queman. TĆŗ, ĀæquĆ© deseo pedirĆas?
Hay varios templos mƔs en el parque de Nara, como el Todai-ji, que destaca por acoger una estatua de bronce de 15 toneladas del Buda en el edificio Daibutsuden. Luego de esta visita, vale la pena distrarte y tomar un taxi a Nara-machi, el encantador barrio antiguo.

Nara-machi
El barrio antiguo cautiva por sus calles angostas y tranquilas que acogen las antiguas casas llamadas machiya,Ā hechas de madera, con tejados color gris oscuro y puertas de papel. Su diseƱo y materiales regulan la temperatura y la humedad y resisten sismos de hasta cuatro grados en la escala de Richter. Actualmente, son talleres artesanales de alfarerĆa, textiles y tallas de madera, tiendas o restaurantes.
No te distraigas tanto en tu caminata que pases de largo Koshi-no-Ie, una de las varias machiyaĀ cuyo interior puedes visitar gratuitamente. Las machiya son alargadas, con un jardĆn interior con vegetación que no solo conecta la casa principal a un cuarto separado y al almacĆ©n al fondo, sino que brinda conexión con la naturaleza. Tienen cajones debajo de las escaleras y confortables pisos con tatami, una estera fabricada en paja.Ā

Bastaron 74 aƱos como capital polĆtica para enriquecer culturalmente a Nara al grado que hoy mantiene una excelente muestra de templos que envuelven en espiritualidad y de artesanĆas, como las muƱecas Nara Ningyo y las casas machiya.
**
Te pueden interesar Nara y la ArtesanĆa Japonesa y Kioto y la Sofisticación Japonesa
Carla Pascual es autora de la autoficción Descubrirme en Qatar, el único libro escrito en español y que ofrece la mirada de una latinoamericana sobre la cultura Ôrabe musulmana, pues las narrativas sobre Arabia usualmente provienen de EUA y de Europa.
A la ventaĀ en MĆ©xico enĀ LibrerĆas GandhiĀ e independientes y con NitroPress en ferias del libro, suĀ tienda virtual, por WhatsApp +525512287960 y en su librerĆa en Ciudad de MĆ©xico
[i]Ā Nara Crafts Museum Story Book, https://nara-kogeikan.city.nara.nara.jp/wp-content/themes/ncm/img/craftstory/storybook-en.pdfĀ p. 11 y 19