Hong Kong express

En un día, Hong Kong ofrece experiencias contrastantes: tanto paisajes naturales, como un puñado de construcciones de varias épocas y mercados callejeros.


La Isla de Hong Kong se distingue por su atractivo skyline: atiborrado de altos edificios en un fondo de verdes montañas que se levantan a solo unos cuantos kilómetros de la costa. Al internarse en este entramado de edificios, ¿qué le depara al visitante?

Vista de Victoria Harbour y Koowlon Bay desde Victoria Peak
Vista de Victoria Harbour y Koowlon Bay desde Victoria Peak. Cortesía: Wix

Comienzo con una visita al famoso Pico de Victoria, que se eleva a 552 metros y ofrece una vista espectacular del Puerto de Victoria y de la Bahía de Koowlon. Camino por calles empinadas y escalinatas para llegar a la entrada del parque que resguarda el pico, abierto de 7 am a medianoche todos los días. Mi mala resistencia cardiovascular no me ayuda. Hay dos opciones para alcanzar la cima: la escalinata o el tram, y desde luego, opto por el tram. El trayecto cuesta arriba tarda unos 10 minutos sobre rieles casi verticales.

Desde el mirador del Pico de Victoria, me sorprende el panorama tras bambalinas de cientos de edificios habitacionales y de oficinas entre los que me internaré más tarde. Con trabajo, distingo algunos recovecos entre ellos. Más lejos, abundan los barcos de carga anclados esperando a zarpar del 8vo puerto de contenedores más grande del mundo en el año 2022, según el World Shipping Council. El transporte marítimo y de carga junto con los servicios financieros han colocado a Hong Kong en la posición número 12 en PIB per cápita PPP en el año 2020, según Worldometer. Sin embargo, ocupa la posición 183 en cuanto a extensión territorial, razón por la cual tuvo que crecer hacia el cielo.

Al descender del tram, me despido de la frondosa vegetación para dar paso a la piedra, el concreto y el vidrio de los edificios. La calle de Garden Road me lleva a la catedral St John’s, construida entre 1847 y 1849 por los británicos. La catedral es el resultado de combinar el estilo Inglés del siglo XIII y el gótico y contrasta con el expresionismo de, por ejemplo, Bank of China Tower, a solo unas cuadras. Entre los cientos de edificios que se elevan en Hong Kong, este, sin duda, me cautiva por su originalidad y estética.


Bank of China Tower en Hong Kong, diseñada por el arquitecto I.M. Pei
Bank of China Tower en Hong Kong, diseñada por el arquitecto I.M. Pei

Fue diseñada por el renombrado arquitecto estadounidense de origen chino I.M. Pei, creador de la controversial pirámide del Louvre en París —la cual me parece una solución genial para brindar una nueva puerta al museo. Es mucho lo destacable de la Bank of China Tower, pero dos cosas que me fascinaron: la evocación a brotes de bambú que nacen juntitos y luego sus tallos crecen a alturas diferentes mediante su forma geométrica al componerse de cuatro torres de vidrio y acero triangulares de diferente altura unidas en la base. I.M. Pei se inspiró en el bambú, que en China representa, entre otras, la prosperidad y sustento de la vida. El otro detalle son los triángulos transversales en su estructura, cuya función es transferir el peso a las cinco columnas a la vez que son aprovechados estéticamente para realzar la forma distintiva del edificio durante día y noche.

Tomo la calle Des Voeux Road Central hacia el oeste, donde convive la arquitectura reciente de edificios como el HSBC Headquarters, a mano izquierda, y el edificio colonial del Legislative Council construido en 1912, a mano derecha. También me topo con edificios habitacionales y de oficinas construidos alrededor de los 1950 que albergan tiendas de todo tipo en sus plantas bajas y sirven de soporte para los coloridos anuncios nocturnos.

Las calles en Hong Kong se caracterizan por ser estrechas. Muchas son de un solo sentido, unas cuantas tienen varios carriles para cada dirección donde los automóviles conviven con el tram. Los callejones peatonales Li Yuen Street West y East alojan un mercado que no niega el espíritu chino de esta Región Administrativa Especial de la Rpública Popular China que es Hong Kong. Ahí encuentro todo tipo de mercancía, desde ropa y accesorios hasta alimentos frescos, como ancas de rana. Negociar resulta indispensable, lo cual no es un problema, ya que los locales hablan inglés. Hong Kong también ofrece centros comerciales con marcas internacionales y servicios excepcionales, como el IFC Mall. En la estación de metro Hong Kong ubicada en él, 60 aerolíneas ofrecen servicio de documentación de equipaje a los viajeros. ¿Acaso se puede esperar menos de uno de los centros logísticos más importantes del mundo?



Calles de Hong Kong. Cortesía: Wix.

El skyline de Hong Kong también es mundialmente reconocido por sus edificios iluminados de noche que se reflejan en el mar. Para exaltar esta vista aún más, cada noche a las 8 pm toma lugar el espectáculo Symphony of Lights. Tomo un ferry en el embarcadero 80 para cruzar la Bahía de Koowlon y tener el Puerto de Victoria frente a mi. La mejor visibilidad se encuentra sobre el muelle Tsim Sha Tsui, entre Avenue of Stars y Hong Kong Cultural Centre. Hay que llegar puntualmente, pues solo dura 10 minutos. En el show de luces y sonido participan más de 40 edificios, sus luces y rayos láser se prenden y apagan en sintonía con la música del episodio en cuestión: Despertar, Energía, Patrimonio, Asociación y Celebración. Definitivamente la estrella del espectáculo es Bank of China Tower: el contorno de sus triángulos se ilumina y apaga en innumerables combinaciones, armónicamente, en una danza juguetona.



Una vez de regreso en la isla principal de Hong Kong, tomo un taxi que me lleve a Lan Kwai Fong para cerrar la noche con una cena y tragos. Me siento en una montaña rusa que sube, baja, vira a un lado y luego hacia el otro, bien agarrado del pavimento de calles sinuosas y distribuidores viales con curvas cerradas, pero con el peralte exacto… es emocionante. De repente, frena abruptamente para dejarme en Stanley Street, donde abundan los restaurantes de comida local, como dim sum, bocadillos típicos chinos servidos en canastas de bambú, sopa ácida y el tradicional arroz blanco.

Finalmente, camino por los callejones concurridos de Lan Kwai Fong, la cual alberga galerías de arte. Me abro paso entre la multitud de jóvenes, tanto locales como expatriados provenientes de Occidente y de la India que se alistan para la diversión. El ambiente empieza a animarse. Disfruto de una rica cerveza china, mientras escucho al excelente grupo en vivo tocar los éxitos mundiales del momento y comienzo a despedirme de Hong Kong.

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